Cómo conseguir un pollo siempre jugoso
Este truco es muy sencillo y con el siempre conseguirás que el pollo quede tierno y jugoso.
Se trata de usar mantequilla bajo la piel y la carne de las pechugas de pollo de forma que, al derretirse con el calor del horno, nos garantiza que las pechugas queden increíblemente jugosas.
Para hacer esto, debes separa la piel del pollo de la carne con los dedos y untar la mantequilla en el espacio que has abierto, sin olvidarse de sellar correctamente el hueco al final del proceso.
Entendidos en el arte de la cocina, recomiendan mezclar las especias que queramos echar al pollo con la mantequilla. De esta forma, cuando la mantequilla se funde durante el horneado, no solo aporta jugosidad, sino que también imprime al pollo un sabor inigualable
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